Review NanashiOmega 3/5 · Feb 11, 2026
Reseña de Super Mario World 2: Yoshi's Island
Un juego que disfrutaba mucho cuando era niño, pero que apenas ahora me animé a pasarme completo de principio a fin. Siendo sincero, por más que su calidad es indiscutible, también tiene errores que no recordaba o a los que no prestaba atención en su momento. Quiero compartirles mi experiencia actual con Yoshi’s Island y hablar de los que yo …
Un juego que disfrutaba mucho cuando era niño, pero que apenas ahora me animé a pasarme completo de principio a fin. Siendo sincero, por más que su calidad es indiscutible, también tiene errores que no recordaba o a los que no prestaba atención en su momento. Quiero compartirles mi experiencia actual con Yoshi’s Island y hablar de los que yo considero los aspectos más importantes del título.
Lo primero que salta a la vista es su apartado artístico, uno que le vino como anillo al dedo al juego. No solo le da un toque único que lo diferencia del resto del catálogo de Super Nintendo, sino que encaja con la historia que quiere contar. Todo se presenta como un cuento infantil, con gráficos que parecen hechos con crayones y colores suaves, como los libros para niños. En cuanto a la trama (que seguro la mayoría conoce), se resumen en rescatar al bebé Luigi de los secuaces de Bowser, mientras los Yoshi en su travesía protegen al bebé Mario para que no lo secuestren también. No es una historia fuera del otro mundo, pero lo interesante es cómo se conecta con la jugabilidad, en especial la forma de perder: que te roben al bebé Mario. Cuando Yoshi recibe un golpe, el bebé queda atrapado en una burbuja y empieza a llorar sin parar hasta que lo recuperamos, habiendo un límite de tiempo antes de que se lo lleven y pierdas una vida. Muchos critican lo molesto que resulta el llanto del bebé, pero está diseñado de esa forma para que lo priorices sobre todo lo demás y así deje de llorar. Además, así pasa más o menos con los bebés en la vida real, el llanto activa en nosotros una alerta natural, lo que transmite muy bien la urgencia de rescatarlo.
Hablando más sobre la jugabilidad, Yoshi conserva la habilidad de Super Mario World de tragar enemigos, pero aquí los convierte en huevos que puede lanzar para atacar o romper objetos. El lanzamiento requiere precisión: debes apuntar con un indicador que se mueve hasta que confirmas el disparo, aunque también puedes fijar la posición para mayor control. Yoshi’s Island aprovecha esta mecánica haciendo que tengas que disparar muchas veces a objetivos específicos, ya sea para conseguir algún objeto útil o para avanzar en el nivel, por lo que será de suma importancia saber en qué momento disparar los huevos. Desafíos así los podemos ver en cada uno de los niveles del juego, variando también en su estructura: algunos son lineales, otros se centran en explorar para encontrar la salida, y también hay niveles con desplazamiento automático, de modo que dominar cada técnica de Yoshi es esencial para avanzar y conseguir los coleccionables.
Cabe mencionar que, a diferencia de otros juegos de Mario, aquí no hay límite de tiempo, lo que permite explorar con calma. Esto se debe a que el juego enfatiza la recolección de objetos, que son muchos y sirven para desbloquear niveles extra más difíciles. Suena genial, pero aquí surge una de mis quejas: varios coleccionables están ocultos en lugares absurdos, casi como si el juego esperara que consultaras una guía. Conseguir el 100% se vuelve tedioso porque terminas buscando por todo el nivel sin pistas claras. Por lo menos todo eso resulta algo opcional y bien puedes ignorarlo, aunque en contadas ocasiones también ocurre este problema para siquiera pasarse un nivel principal, así que, si no tienes memoria fotográfica ni paciencia para revisar cada rincón, puede resultar frustrante. Otra crítica son las transformaciones de Yoshi, como helicóptero, excavadora o submarino. Estas se repiten en muchos niveles y aportan poco, ya que se reducen a recolectar objetos hasta llegar a un bloque para volver a la forma normal. No sería un problema si fueran más interesantes, pero son simples y rompen el ritmo del juego, convirtiéndose en un trámite más que en un reto.
El último tema del que me gustaría hablar son los jefes. Algunos son creativos, como el sapo que te traga y al que debes golpear en la úvula para escapar, pero otros son demasiado simples: basta con lanzar huevos al punto débil hasta vencerlos. Eso sí, el jefe final es excelente, tanto por su presentación como por cómo pone a prueba las habilidades aprendidas. En conclusión, pese a que no me gustó tanto como cuando lo jugué en mi infancia, sigue siendo una obra destacada que ofrece mucha diversión, ya sea para terminarla o completarla al 100%. Solo tengan en cuenta lo que mencioné sobre los coleccionables ocultos.















