Llevaba varios años (sí, años) buscando un juego perfecto para los tiempos muertos de la vida. Ya saben, las filas en los bancos, la espera en el transporte público, la visita obligatoria en la que no hay mucho que decir. A veces suelo llevar conmigo mi Nintendo 3DS XL para esto, pero no es una solución óptima. A pesar de su naturaleza portátil, es lo suficientemente grueso y pesado para hacerse ligeramente incómodo, mientras mi celular, liviano y que debo cargar a todas partes, es el dispositivo perfecto para esto y simplemente no podía encontrar un buen título para estos momentos.
Probé de todo: “endless runners”, estrategia, puzzles, juegos de acción o incluso diferentes versiones de Angry Birds, pero algo me alejaba de ellos: límites de tiempo, microtransacciones, requerimiento de siempre estar conectado a Internet o simplemente no lograban mantenerme distraído.
Hasta que encontré Monument Valley.
En esencia este es un juego de puzles. De puzzles / “plataformas” si somo más específicos. En el tenemos que guiar a una princesa hacia la salida de escenarios inspirados en el arte de M.C. Escher que debemos girar y alterar de modo que la perspectiva nos permita continuar nuestro camino. Aunque resolver cada uno de estos acertijos no es difícil, si requiere por completo de nuestra atención y de un poco de prueba y error. A veces lo más complejo no es resolver el problema, sino encontrar el objeto que podemos mover para hacerlo.

Pero lo que más llama la atención de Monument Valley es sin duda la calidad artística de sus aspectos visuales y sonoros. El mundo de la princesa Ida está dominado por colores suaves y pastel. Las imposibles edificaciones son agradables a la vista y tienen una apariencia exótica y llamativa, mientras que la música es lenta y calmada. Esta combinación de elementos sensoriales conspira para convertir a esta aplicación en una experiencia relajante y amable. Como dije, perfecto para los tiempos muertos de la vida.
Sin embargo, hay una parte de mi que desearía que tuviera un poco más de dificultad. El juego principal se acaba en poco más de 2 horas y aunque es posible atascarse en alguno de los acertijos no tomará mucho tiempo solucionarlo todo. El juego es así de diseño ya que su propósito no es estresar, frustrar ni retar a los jugadores para lograr su efecto tranquilizador y distractor. Pero es imposible no quedar con ganas de más. De los dos DLC que posee Monument Valley pude probar el llamado “Ida’s Dream”, y me sorprendió encontrarme con nuevas e interesantes mecánicas que se integran muy bien con el resto del juego, como caminos que se tuercen o rutas dibujadas como constelaciones. Es una lástima que estas solo aparezcan de una forma tan limitada, pues se hubieran podido aprovechar más.
Otro elemento que se siente igualmente desaprovechado es la historia. No voy a argumentar que un título como Monument Valley necesita una trama elaborada porque no es cierto. Honestamente hubiera funcionado igual de bien sin esta sutil narrativa de legados olvidados, conocimientos perdidos, ofensas que requieren ser redimidas y graciosos hombres cuervo. Todo esto se presenta mediante muy pocos diálogos y algunas breves secuencias de video que dejan mucho a la imaginación e interpretación del jugador. Tal vez demasiado, pues el potencial de un significado más profundo sin duda se encuentra allí.

Así que ya saben. La próxima vez que se encuentren aburridos en la sala de espera del aeropuerto o que deban esperar un lento procedimiento burocrático, Monument Valley debe estar instalado en sus celulares para ayudarlos a entretenerse y relajarse. Y si quedan con ganas de más, pueden contar con sus DLC y su secuela... y si después de eso aún quieren más... entonces avísenme que encontraron para reemplazarlo, porque yo me encuentro buscando de nuevo un título similar para esos momentos muertos de la vida.