Mi historia con esta franquicia se remonta a hace ya unos bastantes años. En su día, recuerdo haber explotado las dos entregas hasta el límite y haber pasado un buen rato con ellas. Una vez rejugado, me veo incapaz de defenderlas con el mismo brío de antes.
Esta primera entrega ya presenta tanto las mayores virtudes de la serie como sus peores defectos. Empecemos por lo bueno: que todo el juego se vuelque por completo a su mecánica principal es una idea notable. El manejo de la gravedad es satisfactorio y creo que pocos juegos dan tanto gustirrinín como este al ir de una punta a otra del mapa (no de la ciudad, del mapa entero) a patadas voladoras. Explorar todos los rincones en busca de gemas también apoya esta idea. No solo eso: como el apartado gráfico es tan agradable a la vista, no cuesta mucho querer explorar los en ocasiones intrincados diseños de las cuatro ciudades principales. Tampoco es que sea puntero, pero sí tiene un diseño de arte destacable.
Y, por desgracia, ahí acaba lo bueno para mí. El concepto es bueno y no está mal ejecutado, pero no puedo evitar señalar lo obvio: la cámara es un desastre. Entiendo que manejar la gravedad pueda confundir los ejes X e Y, pero me he encontrado con demasiados errores, todos casi siempre con el posicionamiento de la cámara. En zonas abiertas, funciona; en zonas cerradas, se hace un lío y nunca termina de ser orgánica. Y ya ni hablemos del combate, porque algunos desafíos son un dolor por culpa de la cámara, sea por acercarse demasiado a Kat con la Gravity Slide o por no ser capaz de seguir correctamente al personaje. También es bastante justito en la selección de habilidades: un campo estático demasiado lento (algo que mejorarían enormemente en su secuela), apenas combos de tierra y el todopoderoso Gravity Kick que ¿para qué negarlo?, todos utilizamos como única arma real porque está bastante OP.
Estoy siendo muy duro con un juego al que guardo tanto cariño, pero que conste: todos estos puntos siguen siendo aceptables. Al fin y al cabo, el manejo de la gravedad es tantas veces fluido y empoderante que todo lo dicho son solo palos en las ruedas y no un carruaje entero estrellándose. Por suerte, el Team Gravity de Japan Studio es bastante inteligente y esconde sus errores jugando con el equilibrio de poder y, especialmente, la sensación de desamparo jugable en las secciones donde la gravedad se convierte en un arma inalcanzable. Que sí, existen mil y una estratagemas y obtienes tantas gemas que todo está chupado, pero esos momentos en que Kat se convierte en una chica normal funcionan de lujo para mostrar lo que el jugador ha aprendido y cómo lo echa tan de menos como ella.
Lo que sí me parece inaceptable es la historia. Llena de clichés, predecible hasta el hartazgo, muy poco interesante y repleta de incoherencias... Recuerdo especialmente la sustitución de la estrella de la estatua con Syd, una sección lamentable cuando uno se para a pensar mínimamente: no solo está claro que es una trampa, es que no entiendo por qué los policías que vigilan la zona no ven a una chica que viste de negro y vuelta dando el cambiazo a la estatua que están protegiendo. Vamos, que no hay quien se crea la historia. Al estar tan dividida en capítulos, jamás me he sentido conectado a ella. Los desafíos y misiones secundarias (que oscilan entre el tedio y lo interesante) son tan atrayentes que la historia principal me cansa, sobre todo cuando esta reduce las mecánicas hasta entonces kinestéticamente potentes. Tampoco es que el resto sea mucho mejor.
Creo que también es importante hablar del fanservice. Adoro que el Team Gravity haya apostado por poner a una mujer en el papel principal y hacerla un sugus de piña justiciero que cuesta no querer (aunque su ingenuidad me enerva en ocasiones), pero ¿de verdad eran necesarios trajecitos como el de las carreras? Es más, ¿hacía falta ponerla desnuda en varias ocasiones en la historia principal? Que Kat durmiera sin ropa porque acepta su cuerpo y lo ve como natural sería genial (a tope con el nudismo, Kat), pero la forma en que reacciona ante Syd u otros se asocia antes al prototipo de anime genérico que al de un personaje creíble. Le resta humanidad y, sobre todo, la convierte en un tropo con patas.
Más allá de estos elementos, poco resta por decir: la trama en viñetas es una limitación de la PSVita que, por desgracia, destruye un poco el ritmo, y hacia el final del juego, explorar las ciudades resulta menos interesante por repetitividad. Por suerte, la duración es tan adecuada (unas 13 horas para tenerlo todo al 100 %) que nunca llega a cansar del todo. Es, como he dicho al inicio, un juego con un concepto muy interesante que ejecuta con bastante fluidez, pero se encuentra rodeado de una historia absurda que me tira muy para atrás.