Esta primera review tiene como único objetivo explicar porque este juego me recuerda a juegos plataformeros de PSX y por lo tanto lo convierte instantáneamente en un punto débil para mí. Pero empecemos por el principio.
Kena: Bridge of Spirits es un juego de acción aventura, donde el combate y el plataformeo son el principal gameplay. El estudio Ember Lab antes de desarrollar Kena era exclusivamente un estudio de animación, y es algo que se nota y se agradece visualmente durante todo el juego.
Hechas las presentaciones, lo primero que notas en el mando es un control muy satisfactorio. Especial mención al doble salto, que te permite cambiar la dirección en mitad del aire de forma sencilla, de cara a las secciones de plataformas esto da mucho juego y espacio a recuperaciones en mitad del aire. Tenemos también una esquiva muy amable con los i-frames para los combates.
Sobre el combate, Alexelcapo (chupito cada vez que mencione a este señor) mencionaba que el sistema de combos era insuficiente, limitado a una secuencia de ataques básicos y otra de ataques fuertes con un par de adiciones, además del arco y las bombas, las opciones de combate desde una distancia segura con menor daño. Aunque es cierto que el sistema es sencillo, no veo eso como un problema en realidad por el tipo de juego que es Kena. Desde el principio he tomado este juego como un plataformero, un collect-a-thon incluso, una especie de Spyro o Banjo-Kazooie con todo el tema de la búsqueda de los rots y coleccionables a los que tampoco les doy mucha importancia pero si que eran agradables de encontrar. Este tipo de juegos tiene combates, pero no es su principal atractivo, y si que en Kena tiene más importancia este aspecto que en otros juegos de ese género, pero cumple sobradamente dando un sistema que no deja de ser entretenido en ningún momento. En esto veo similitudes con Rayman 2, donde el combate existía, era una parte del gameplay, pero hacía un buen trabajo siendo divertido y dejando las sorpresas a las mecánicas de los distintos enemigos y bosses que giraban un poco la simplicidad de los golpes con formas únicas de atacarte y defenderse. Soy consciente de que este juego toma mucha inspiración en la saga The Legend of Zelda, pero no es precisamente la que más conocida tengo, por sí os suena más las mecánicas únicas de bosses a las aventuras del héroe vestido de verde.
Si tuviera que sacarle alguna pega al combate sería la existencia de una herramienta dominante. El “Martillo rot” es un golpe cargado que cuesta una carga de habilidad que se rellena golpeando enemigos, y la cantidad de daño que puedes hacer con este golpe es tanta que deja al resto de habilidades similares bastante por detrás, incluso al propio set de ataques básicos, por lo que vas a querer cargarla lo más rápido posible y utilizarla todo el rato, creando un bucle que si puede hacerse algo repetitivo si no te fuerzas a alternar estrategias a otras peores en la mayoría de casos. Existe un pequeño esfuerzo por parte del juego en solventar esto, enfrentándote a enemigos resistentes a este golpe o voladores, a los que casi nunca podrías siquiera alcanzarlos. Pero sigue siendo un problema pese a ello.
Otro aspecto en el que la progresión no ha sido tan agradable ha sido en el sistema emblemas. Los emblemas son mejoras que encuentras ocasionalmente escondidas por el mapa. El problema es que me ha dado una sensación similar a la del “Martillo rot”, una vez encontré la primera que te permite recuperar más salud en combate y aumenta tu daño, el resto que solían ser mejoras de daño a costa de perjuicios como recibir más daño o perder energía para habilidades me parecían siempre opciones peores, por lo que solo he jugado con la primera la mayor parte del juego.
La siguiente parada es el mundo de Kena, tanto a nivel artístico como en estructura. En cuanto a lo artístico hay algo que me gusta decir de los videojuegos, y es que simplemente es perfecto en lo que busca ser. Cuando una dirección de arte toma un camino muy concreto, en este caso una animación prácticamente de película infantil, y sabe aprovecharla al extremo e incluso plasmarla de detalles, simplemente es perfecta. Y los detalles se ven en las interacciones con el entorno. Todo brilla si puedes interaccionar con ello, todo tiene un aspecto reconocible para saber las opciones que tienes solo con verlo. Incluso tienes esos momentos de “aquí debe haber un secreto” solo observando el entorno, aunque esto es más mérito de la estructura de niveles. Kena se divide en tres partes, y cada una de ellas en tres pequeños segmentos más, cada uno con un boss o semi-boss. Terminar cada uno de los sub-segmentos se siente como un nivel independiente, lo que ayuda mucho a una progresión cómoda. Además, estos niveles, lineales en su mayoría con enfrentamientos recurrentes intercalando secciones de plataformas, forman un bucle jugable muy divertido con el que no llegas a cansarte de ninguno de los dos aspectos.
Un último problema del juego, relacionado con la estructuras de los niveles, es cierto que en ocasiones no tienes del todo claro por donde avanzar. Todo el paisaje es un bosque precioso y hay veces que el fondo puede parecer un camino a recorrer, y acabas chocando con incómodas paredes invisibles. Incluso en una ocasión forzando el querer ir hacia un lugar inaccesible acabe estancado y tuve que cargar partida para salir de donde me había quedado atrapado. Este y unos muy eventuales fallos visuales (rots caminando en el aire o por el agua) han sido los únicos bugs que he encontrado, nada ni mucho menos que empañe la experiencia de juego.
Me ha encantado Kena: Bridge of Spirits, recorrer su bosque con un arte como para hacer capturas de pantalla cada dos pasos, sus combates, con bosses que voy a tardar en olvidar por la épica de los enfrentamientos y su secciones de plataformeo que siempre van a ser un placer para mí, especialmente cuando controlar a tu personaje se siente tan fácil, me han dado unas 15 horitas de un juego y una historia que recordar con mucho cariño. Ojalá en un futuro volver a controlar a la guardiana de espíritus en otras aventuras y por supuesto lo recomiendo mucho, si te entra por los ojos te entrará mucho más con el mando en las manos.