OFF es uno de los RPG indie más influyentes de su nicho, hasta el punto de servir de inspiración para títulos tan reconocidos como Undertale. Sin embargo, su legado se debe más a elementos ajenos al combate, como sus puzles, historia, ambientación o música. El sistema de combate de OFF siempre fue su punto más débil: es infame por poder completarse casi en automático debido a unos enemigos que rara vez representan un desafío real para el jugador, mientras que la mayoría de los jefes no pasan de ser esponjas de daño poco interesantes de enfrentar. Por fortuna, este problema fue corregido en el remaster lanzado en 2025, donde el rediseño y rebalanceo del sistema de combate fueron uno de sus principales puntos de venta, incluso más que el contenido nuevo. Dicho eso, en esta reseña me gustaría hablar más a fondo sobre este remaster que, la verdad, me sorprendió para bien.
Para empezar, me gustaría hacer énfasis en el rebalance a nivel numérico de las estadísticas, ya que este es uno de los principales factores por los que el juego original es tan fácil. Nuestro protagonista, el Bateador, así como los otros miembros del equipo, los Add-Ons, reciben aumentos bestiales con cada nivel que suben. Como resultado, tanto los enemigos normales como la mayoría de los jefes terminan por quedarse muy atrás y apenas representan una amenaza para el grupo.
Yo mismo puedo decir que la primera vez que jugué OFF casi no utilicé ninguna estrategia en los combates; solo presionaba el botón de atacar a lo bruto hasta acabar con todo enemigo en pantalla. A esto hay que sumarle que el juego es muy generoso con los objetos de recuperación de vida y magia, además de contar con puntos de guardado muy cercanos entre sí que restauran toda la vida y la magia del grupo cada vez que los utilizamos.
Todo esto cambió en el remaster. Ahora las estadísticas de nuestros personajes están mucho más acordes a los enemigos que encontramos en cada zona. La experiencia está lo suficientemente balanceada para que podamos seguir nuestra aventura con un buen reto sin necesidad de subir muchos niveles. Aunque el juego sigue siendo generoso con los objetos y los puntos de guardado, el rebalance de las estadísticas hace que ambos cobren más utilidad, dado que ahora puedes salir malherido de un combate y terminar con un Game Over si un enemigo te toma por sorpresa cuando tienes poca vida.
Siguiendo con los cambios en el sistema de combate, ahora el juego hace un mayor énfasis en que te fijes en qué hace cada enemigo al mostrar con un rombo cuánto falta para que llegue su turno, lo que te permite anticipar ataques poderosos para defenderse a tiempo o tratar de acabar lo más pronto posible con el enemigo que vaya a actuar primero. También ayuda que los enemigos recurren mucho más a los estados alterados, pues esto hace que tengas más cuidado con ellos y con las situaciones que pueden generar durante un combate.
Lo mismo ocurre con los jefes, tanto los principales como los secretos, donde estos últimos destacan en especial por lo mucho que cambian tu forma de jugar, puesto que te obligan a que te adaptes a sus mecánicas para poder "purificarlos", si saben a lo que me refiero. Un buen ejemplo es Source, quien no ataca de forma directa, pero envenena al grupo de forma constante mientras recupera grandes cantidades de vida, por lo que debemos pensar bien cómo mantener un daño constante sobre él mientras cuidamos nuestra salud.
Por desgracia, no todo es perfecto. Pese a contar con otras mejoras bastante buenas, como gráficos actualizados, una interfaz renovada que resulta más cómoda de usar, un botón que te indica el próximo objetivo principal en caso de que te pierdas, entre otras cosas, hay un cambio que, créanme, resulta bastante significativo con respecto al juego original: su banda sonora. Debido a problemas de derechos de autor con las composiciones originales, las cuales estaban construidas en gran parte a partir de samples, Alias Conrad Coldwood, el compositor original, decidió no meterse en líos legales y dejar que otros se encargaran de la música del remaster. Para ello, el equipo de Fangamer reunió a varios compositores, entre ellos Toby Fox, para crear una banda sonora completamente nueva.
No voy a decir si el trabajo que hicieron es bueno o malo, debido a que no soy experto en música, pero en lo personal prefiero más la banda sonora original, ya que ambienta de forma perfecta cada momento del juego. No por nada Alias Conrad Coldwood trabajó muy de cerca con Mortis Ghost, el creador de OFF, para que cada tema encaje con precisión en los distintos momentos de la obra. Yo jugué el remaster con un mod que restaura la música original, pero si ustedes quieren jugarlo con la nueva, adelante; al final hay varios temas que sí me gustaron, como el de la batalla contra Source.
En general, recomiendo este remaster por encima del juego original. No solo arregla el aspecto más flojo de OFF, su sistema de combate, sino que también conserva intacto todo aquello que hizo tan especial a la obra en primer lugar, como sus excelentes puzzles y, sobre todo, su narrativa. La historia se mantiene sin cambios, con todo y sus enormes ambigüedades, las cuales forman parte fundamental de su identidad. OFF tiene una narrativa confusa, llena de detalles y abierta a múltiples interpretaciones pese a su corta duración, por lo que me parece acertado que este apartado se haya mantenido tal cual para que la gente pueda seguir sacando sus propias conclusiones sobre lo que trata el juego. Tal vez en otro momento hable sobre mi propia interpretación de la historia, pero por ahora me doy más que satisfecho con lo que dije en esta reseña. Si buscas un RPG corto, con puzles ingeniosos, un sistema de combate simple pero bien hecho y una historia que puede dar mucho en qué pensar, OFF es, sin duda, un título ideal para ti.